Biografía
de la base de grupo Puno
En una altitud de 3,827 metros y una población de 221,800,
Puno es una ciudad como ninguna otra. El bello Lago Titicaca, el
lago navegable a mayor altitud en el mundo, es el lago natural que
forma la barrera entre la Ciudad de Puno y su vecina nación
Bolivia.
Uno de los rasgos más impresionantemente inspiradores de
Puno es la tribu nativa llamada los Uros. Los Uros viven hoy como
han vivido por los últimos 3,000 años, en villas flotantes
sobre el Lago Titicaca. Más de 45 clanes con un total de
5,000 personas viven en casas flotantes en un real complejo hecho
de raíces y juncos del lago. Cada clan vive su día
preparando sus alimentos, su ropa, botes y productos artesanales.
Al lado de las casas, ubicado en la gentiles olas del lago se encuentra
una escuela primara (la fotografía abajo a la derecha en
el programa del Día de las Madres los niños están
en la escuela flotante con sus madres observando desde sus botes)
y una clínica médica. La tragedia es que solamente
una iglesia, una iglesia Adventista del Séptimo Día,
está tratando de servir a todos los 5,000 nativos. Lejos
del lago y en la ocupada ciudad de Puno existen cientos de pequeños
poblados y villas que no tienen acceso al evangelio y sufren desde
la oscuridad de las costumbres incas paganas. Su religión
los instruye a una conducta de sacrificios animales y tortura hasta
incluso asesinar al enfermo mental. La Ciudad de Puno también
sufre en otras instancias de extrema pobreza lo cual conduce al
vandalismo y abuso de drogas y alcohol.
El Pastor Herman Alcántara (derecha al centro) fue el primer
misionero Nazareno en entrar en Puno. Él entró en
escena en enero de 2008. La gente de Puno ha estado muy abierta
al Evangelio y solo después de tres meses de trabajo en Puno,
una misión de la iglesia ya está bautizando y discipulando
a varios adultos.
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